Pongamos que hablo de Madrid... que se trata de una noche de vino y rosas, de repasos de ex, escribiendo por primera vez desde casa entre nubes de algodón con sabor a fresa. Juntos, con el alma revuelta pero la piel intacta. Sedientos de aventuras sin desgarros ni estupideces. Aprendiendo de la literatura en telegrama.
Reventando viajes a la NASA en cuatro lineas. Creando la forma de limar asperezas con cuentos ya escritos y concursos no comprados. Frases escritas desde el fondo de la botella y risas desde el estomago.
No es el motivo lo que nos necesita vivos. Es el asiento del copiloto. El marciano no marcha si tiene una razón para quedarse, no marcha si el montivo son unas sabanas y un buen olor a cafe por la mañana.
Nos envuelve la nostalgia que sólo Noviembre sabe traernos.
Las luces, agolpadas en las aceras, nos obligan a protegernos del frío.
Granada sabe a constelaciones.
Cassiopea nos acaricia los labios.
Otra vez nos toca dormir con nosotros mismos.
Retamos al invierno cocinando en ropa interior y pisando el suelo sin calcetines.
Los buenos modelos se quedaron en nuestro colegio de pago entre capillitas y mamadas.
Y mirando una pantalla vemos nuestro reflejo en un sofa, musica indi y palabras raras. Hoy como hace años seguimos escribiendo historias que ganan premios mas importantes que un poco de jetlag.
Un matrimonio sin hijos a la vista que paren risas y viven de frutas verdes.
Una foto que se hizo letra a letra.
No soporto tu falta de tildes.
Así nunca llegaremos a Orlando sin escribir nuestro número de tarjeta de crédito en la casilla.
Desorden
como un reloj parado sobre la televisión y un letrero de fado que nos trae acordes tristes del este.
Nombre de mujer francés que trae prisa e incertidumbre,
oportunidades perdidas o ganadas
de tiempo y espacio
de risas de bares y otras gentes
que nunca llegaremos a conocer del todo.
Necesitas sexo caliente,
acompañado de arrumacos y besos
con final revuelto y tostadas.
O aprendemos a ser vulgares o la vida nos seguirá dando en la frente.
Se trata de hacer como en esos orgasmos fingidos de las mujeres.
Aprenderte de memoria la coreografía de una montaña rusa
para imitarla desde tu monopatín.
Se trata de bajar la velocidad de los pedales
de inventarnos la pendiente que deberíamos estar surfeando mientras vivimos e la planicie.
Tararearemos mientras la música clásica rancia invade los recovecos de una consulta privada.
Seremos dinero y necesidad.
Aire comprimido y parabenes.
Vida real en un corazón ilógico que persigue un sueño que nunca se cumple.
El mago de Oz se quedó a un lado de la pantalla, preso en el cristal sin encontrar la salida a este tiempo.
Nos despedimos por hoy con acento francés.
Buenas noches.
El placer es nuestro.
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