A quirófano se entra con las rodillas y se sale soñando luces blancas.
Se escucha el chisporroteo de un inglés cutre del que sólo compraron el primer fascículo.
Demuestra que sabes.
No tiembles.
Dirígete directa a tu objetivo.
No dudes.
Es curioso cómo la destreza se desenvuelve sobre vasos que laten retándome a no naufragar en su tinta roja.
Uréteres que reptan echándome una mano.
Sangre. Hay vida.
Suena el monitor de anestesia.
Pone música a un corazón alicatado.
Circula la droga por las venas.
El oxígeno artificial insufla pulmones templados.
Sutura.
Hilos.
Suero.
Levanto la batuta.
Se recogen los cubiertos.
Fuera bata y mascarilla.
De esta nos hemos salvado.
[Aprendiendo música]

