31/12/13

Cuento De Cuentos Prestados


Él con una lata de conservas hacia un catalejo. No había olas, pero si la emoción de un niño en verse convertido en capitán.
Ella se tatuó un príncipe azul, pero era famosa por cambiar de opinión.

No podían cometer dos veces el mismo error, porque la segunda vez ya no sería un error, seria una decisión.

- Necesito alguien que se quede sin importar lo difícil que sea estar conmigo. - dijo El 

- "¿Y si todas estas letras que tengo aquí guardadas quisieran organizarse para decirte que si?" - pensó ella.

- ...me encantas - dijo al fin.

Entonces en aquella tarde bajo la lluvia, una gota llevó a la otra. Le gustaba cerrar los ojos y soñar con ella, a veces incluso conseguía dormirse. Y mientras la abrazaba pensó "esto va a terminar mal". Pero no por eso la soltó, ni dejo de abrazarla.

- ¿Y como le digo a mis mariposas que no te amen más? - Repetía en su interior  El. - A veces no estaba bien, pero sonreía.

- ¿Volveremos a vernos? - Pregunto Ella 
- Vernos sí - dijo El - Mirarnos no

Y mientras el tiempo pasaba en su caminar, siempre pensó "no me digas que me extrañas, dime a que hora nos vemos"





28/11/13

Lo que te dije mientras dormías*


Elijo canción, enciendo una vela y me pongo a escribir…
Hace un frio familiar hoy, de esos que solía hacer en casa. Apenas recuerdo los tiempos de la chirimoya cuando la sonrisa era menos forzada que ahora y los sueños no se quebraban con tanta facilidad.
Si rebusco, las canciones me traen el sabor amargo de la despedida, la frialdad de una puerta que nunca tuve que abrir, los recuerdos que borre a base de golpes y lágrimas secas que nunca salieron de mis ojos. Las palabras vienen a mi cabeza. Un sonoro y rotundo pensamiento. “- Te equivocaste”
En algún punto abandone mis instintos para darle crédito a lo que el entorno me dijo en un susurro maldito y yo solamente me equivoque.
Las canciones me traen mil formas nuevas de haber vivido, mil formas de transformar los mil y un finales infelices de los cuentos que nunca me leyó mi madre al dormir.
Por un momento intentaré ser concreto en uno cuantos puntos…
Me faltó la fuerza para decidir que mi vida estaba tras una cámara en el momento justo y preciso, me di cuenta tarde y puse un parche donde debería haber puesto un grito en el cielo bien grande. Llegue tarde y ahora me veo cogiendo las bandejas que tenía que haber cogido hace años para lograr el sueño que tan fuerte sonó en mi cabeza el día que me dieron la charla en el salón de actos del colegio.
Aprendí tarde a decir un te quiero.
Me falto decisión para ambicionar mi sueño tardío y crecer en la gran manzana. Deje que decidieran por mí y me refugie en mi pequeño mundo de esperanzas viendo como los mil pájaros que debería tener en la palma de mi mano volaban y me cegaron las palabras.
Llegue tarde a decir un te quiero.
Cuando termine de soñar en el pequeño mundo que me quedó encontré una luz y me deje llevar, cometiendo el mismo error que cometí en aquella sala del colegio. Salí corriendo con una gran venda en los ojos y de nuevo esos susurros me indicaban la “mejor opción”
Y como huir no trae nada bueno cuando la venda cayo de mis ojos me encontré en pie frente a una puerta que nunca debí cruzar. Un escalofrío que recorrerá mi cuerpo en cada llave que gire y en cada puerta que abra.
Llegue pronto a decir un te quiero.
El dolor me paralizo y entonces mire hacia atrás. Mire mis errores, las lágrimas que derramaron por mí y por mi mala cabeza y no soy capaz de reescribir el guion. Archive mis recuerdos en canciones que ahora escucho para poder escribir trozos de mi dolor.
Olvide quererme.
Pero el día que menos te lo esperas te pones música, enciendes una vela y mientras fumo un cigarrillo vuelves a la carga tecleando con fuerza y dejando salir palabras y palabras, con más o menos sentido, no lo sé…he perdido el ritmo en este baile.
Ahora busco paso a paso el camino de vuelta a casa. Trenzando mis pensamientos con sueños nuevos y con el alivio de escuchar nuevos acordes, nuevos versos…
No sé mucho sobre el mañana, no confío en él. Pero no dejare de escuchar nuevas canciones…

Tyler Ward – Ho Hey Aquí se quebró mi corazón, aquí me perdí y aquí comencé de nuevo.

16/11/13

Waiting on an angel*


El dia menos pensado te espero a la salida del trabajo sólo por comprobar que tus labios se amoldan  a la concavidad de tu sonrisa. Si ese dia notas que tiritas, que tus dedos tiemblan sobre la piel que los habita, si sientes una jauría dentro de tu pecho, entonces déjate llevar. Abrázame con fuerza y bésame. Abandona todos los lastres allí mismo. Deshaz  los nudos con tus dientes. Defiende con rabia lo que sientes.  Y yo, seguiré sonriéndote tranquila desde la puerta, paciente, segura y feliz de verte avanzar hacia mí. No descartes que me fije en el movimiento que llevará tu pelo acompañándote el paso. Me detendré casi sin darme cuenta en la libertad con la que baila sobre tus hombros y sonreiré, cómplice conmigo misma, al recordar  que yo también lo hice una madrugada sobre tu boca cuando éramos prohibidas, amantes clandestinas de una noche en la que nos comimos la piel a besos.

2/11/13

Silencio

El frío que habita en estos pasillos se arremolina en mi piel. El aire se detiene en los bacones de las calles de Barcelona y juguetea con molinillos que apuntan hacia el sur en las esquinas de hierro. Hoy corre a cargo del calendario otra vez. Se escapa entre las horas como queriendo disolverse en el tiempo. 

Los minutos de este día se extienden sobre el asfalto helado como la sombra de un ciprés. Allí vivo hoy. Congelada de frío. Insomne. 

Me siento ese preso que salta desesperado a través de la alambrada. Conoce bien cómo corta el espino, pero no le importa. Ansía la libertad y traspasa el límite gimiendo de dolor al sentir cómo se clava y araña su piel. 

Casi no llevo equipaje. No lo necesito. Sólo quisiera abrigarme con tu piel. La mía ha dejado de cobijarme en este invierno.

Quédate conmigo. Desatemos todos esos besos que viven anudados a nuestra garganta y dormitan en nuestros labios a la espera de volver a vernos.

(sin) miedo.

21/10/13

(des) control




Necesito volver a este rincón. No voy a contarte mucho más, al menos no de la forma en la que dos amigos cualquiera se contarían algo así. ¿ Sabes esos días en los que no encuentras respuestas para nada? ¿ Esos días repletos de preguntas que se amontonan en las esquinas de las calles? ¿ Te has sentido triste y feliz a la vez?

Ahora sé que debe parecerse a sonreír debajo de la lluvia el día de tu boda.



Curiosidad.



¿Esos días en los que se te antoja algo imposible de conseguir ?




Deseo.




¿ Te has sentido alguna vez libre entre cuatro paredes?




Horizontalidad.




¿O has hecho de tu piel el mejor atuendo?




Cómplices.


Me encuentro en ese punto exacto en el que debes decidir si continuar o perderte. A un lado una lista innumerable de motivos que la avalan. Al otro, tú. Simplemente. Tú y tu sonrisa. Y ese ojo que deja la almohada al descubierto que me apunta inquisitivamente cada vez que parpadeo.

Quiero repetir. Necesito volver a ese instante.

...a contar tus lunares.





 
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