Los versos de sabina se mezclan con fórmulas imposibles que intentan descifrar enfermedades; protocolos, pautas, dosis... que hay que aprender. Recomendaciones sanitarias que uno aprende para que al final los pacientes esquiven demostrando un pedazo de esa libertad desvalida que les queda frente a una bata blanca.
Me gusta cómo suenan estas letras - que no son mías- y la forma en la que se mezclan entre siglas que memorizo una tarde viernes.
Con la nariz fría y sin ruido en casa. Los viernes al sol son una buena receta para acabar la semana.
