Coge asiento, tengo algo que contarte. Puede que se apague la voz cuando me contestes a esto; no te preocupes, es el riesgo de hablar con el alma. Sabes? Eres parte indispensable de este mundo, no de ese donde el mar huele a petróleo, los árboles cuelgan de los espejos de los coches y un trozo de metal es el motivo de odios infinitos; no. Esta vez te hablo de algo mucho más grande,casi inabarcable, más inmenso que todos los límites dibujados: es TU mundo. Ese lugar mágico que se construye con el motor que escondemos en el centro del pecho. Ese motor que se acelera con un beso y cuyo combustible es una una mezcla secreta de pasión, recuerdos, experiencias, sonrisas y algo que llaman "sentimientos"... Puede que esto te parezca raro, que alguien venga a decirte lo que siente para transmitirte una idea. Nos pasamos la vida ordenando pensamientos y controlando con deberes y leyes intangibles... se nos pasa el tiempo perdiéndolo.
Tenemos cabeza para pensar, alma para sentir y corazón para amar. Y el equilibrio de esas 3 patas del taburete de "dios" nos permite alcanzar ese estado de confusión que supone ser feliz (sentirse feliz, que es aún más importante). Puede que no seas la mejor médico del mundo, que tu nombre no cuelgue de un cuadro conmemorativo en el descubrimiento de la vacuna contra el SIDA, que la única matrícula que consigas lleve números y letras y no ocupe expedientes... pero sientes que la vida se va en otras cosas, que el motor de tu vocación es el brillo de los ojos de la gente, que el mundo necesita caricias para tapar las heridas, que sabes con certeza que no hay medicinas para el alma en las farmacias, que piensas que las batas deberían ser de colores y las agujas de gominola. Este mundo pinta feo desde el primer día, pero no te detengas para recrearte en los rincones de reciclaje, disfruta. Déjate seducir por los pequeños placeres del día y haz lo que sientas. Repito, HAZ LO QUE SIENTAS y, si lo haces así, seguramente tus errores serán el motor de sonrisas del mundo (tu mundo, repito) y los aciertos serán batallas salvadas con victorias.
Disfruta de tu forma de hacer, de sentir, de querer.. y olvida de una vez ese límite que supone tener cerebro encima de los hombros.
Esta es una vida de regaliz, para comértela a bocados.
