
Hoy me he sorprendido a mi mismo, he visto por primera vez en mis 21 años la primera película de rocky balboa, el potro italiano en acción, una película dura de boxeo donde la trama aparente son dos señores dándose de leches y donde uno de ellos sube un tramo de escaleras y se siente el rey del mundo.
Para mi sorpresa, me he ido emocionando con unos diálogos tan poco profundos pero que me han hecho pensar. Momentos en los que incluso puedes verte reflejado y por supuesto que en el momento que suena la música y sube ese tramo de escaleras yo también me he sentido el rey del mundo.
La verdad es que me ha parecido una visión tan esperanzadora, de que todo es posible y que en realidad la vida no son mas que dos días y tres cafés, tenemos que darle a la guitarra, salir, reír, soñar, disfrutar de cada momento y por supuesto alcanzando nuestras metas por el camino que sea necesario.
Al final he pensado que realmente lo que importa es llegar al decimo quinto asalto con una seguridad absoluta de que todo lo que hay detrás ha sido lo mejor que te ha podido pasar y que llegar hasta ese momento ha hecho que todo merezca la pena y de pronto sonrías de una forma tan grande que aunque no ganes el combate, nada mas importe.
Está claro que los clásicos nunca mueren…
Gracias Rocky