Estas letras desdibujan líneas que iban a ocupar otras en distinto orden.
El propósito abrazaba un relato erótico,
pero el día no dejó tregua para encontrarle su final.
Te hablo, como si no fuera yo la que escribe.
Te digo todo lo que no quiero,
pidiéndote aquello que no necesito.
El motivo es
que has roto mis bocetos.
Has perdido las leyendas de mis mapas.
Y, el camino que ahora recorro,
lo hago titubeando, sorteando tórpemente las piedras,
aferrándome a mí misma en cada curva.
El motivo son
los cristales que ahora crujen
Cada vez que cierras la puerta al marcharte.
La madera seca que resuena quejándose de tu ausencia.
El motivo es
el desorden que me dejas cada vez que entras y sales.
Los refugios que buscamos para amarnos.
El juego de los besos instantáneos.
Sentirme presa de este secretismo.
El nudo que abraza mi garganta en cada despedida
El motivo es no querer soltarte
y tener que hacerlo a ratos
para sobrevivir a este presente que me asfixia
El motivo es tu fuerza
Tu seguridad, tu decisión.
Esa manera directa de mirarme
cuando me muestras el alma en tus ojos.
Me estremeces,
me atrapas.
Tu piel me reclama a gritos desde lejos.
Mi cuerpo se retuerce de frío sin ti.
No te vayas.
Vuelve
Que estoy alicatándome el corazón
para defendernos del impacto
Ven a contarnos a los dos
que lamerás nuestras heridas tras el golpe
que eres tú la mujer que necesitamos
que no importa el tiempo ni la distancia
que será tu piel y no otra la que nos abrigará en este invierno.
