Diciembre no da tregua para los tristes, aunque intentes esquivarlo, te topas de bruces con una jauría incendiaria de colores a la vuelta de la esquina.
La borágine de regalos en la que te verás atrapado en unos días te absorverá hasta la última moneda y el aliento en la búsqueda y captura del mejor regalo a un precio razonable.
Es distinta la navidad cuando el tarareo que te ocupa no es de villancicos alegres o no existe un abeto en tu salón esperando ser decorado.
Me duelen las órbitas y la espalda en una proporción hasta ahora desconocida. Quiero horizontalidad y arena. Deseo empezar una nueva historia que me transporte a otras aventuras sin ser yo el timón del barco. Sólo me apetece flotar y que me cuiden.
Standby no es un mal estado para sobrevivir. No estoy muerta, sólo repostando combustible antes de iniciar la siguiente carrera.
