Hoy me asomé por aquí como otras tantas veces para leerte, para leernos. Hoy te imaginé frente al espejo, armado hasta los dientes de flores que apuntan inquisitivas hacia el objetivo que graba la escena. Sólo llevabas unos calzoncillos rojos que dejaban al descubierto el resto de tu silueta. Un espejo alargado recorre parte del muro, te dibuja, te imita, se burla de tus movimientos.
Te encuentro enfurruñado hoy con el mundo. Levantas las cejas una y otra vez mientas dudas frente al lienzo que supone ahora ese trozo de cristal. Nos cuentas que te estás poniendo a regimen de besos, que desde hace tiempo no te dejas seducir a base de sueños. Sé que esta vez no mientes.
Te imagino desnudo frente a la ventana que ahora se abre entre los dos. Desnudo de todas esas cosas que visten a los humanos, que nos distraen de la realidad. Desnudo de disfraces, como si trataras de ser la única persona coherente del mundo a las 3 de la mañana del último día del año.
Sabes ?! No sé adónde ni cómo, pero sé que quiero seguir. Quiero quedarme aquí mirándote a través del espejo, imaginándonos en esa habitación, seduciendo al reloj y al armario para que ambos retrasen el tiempo de vuelta a casa con la miel en los labios, con la sonrisa dormida en la cara... Y sea un rayo de sol el que nos avise de que otra vez nos quedamos dormidos al dejar pasar la vida mientras nos contábamos lunares en la espalda.