La insoportable levedad del ser se nos vuelve complicada cuando el argumento da un giro inesperado. Cuando la princesa se convierte en suicida y no hay cabello que trepar ni dragones asesinos en la puerta de los castillos.
El amor es soledad en compañía. Dos personas que dicen amarse, pero con distinto significado para cada uno.
Me sumerjo en migajas, rebozando mi alma en un mejunje desgarbado que me conforma. Vivo al día esta soledad infame a la que vuelvo los domingos por la tarde.
Después de los besos en el coche que me dejan sedienta de ti.
