Días en los que la suerte se desmorona como una baraja de naipes aburrida. Días que se astillan como la batuta cansada de un director de orquesta. Éste es sin duda uno de ellos. La razón colgó el cartel ¨vuelvo en 5 minutos¨ para jugar al despiste. No me siguen los dedos a las palabras ni éstas a los pensamientos. Ni siquiera sé si es el axón que conduce el que falla o si el motor que genera decidió no despertarse. Qué sensación tan extraña. Desde luego, hay textos que no merecen puntos y aparte ni suspiros palabras que los acompañen. Voy a acabar con el día antes de que él decida ganarme el pulso.
Un besote, por cierto. Arranca el año. Empieza el sueño
