Nunca se me olvidara el día que mi padre salio de mi casa para no volver. Haciendo la maleta con torpeza y sin saber que llevarse, como intentando elegir cuando la elección ya estaba hecha. Recuerdo como salio y no recuerdo nada mas de aquella tarde.
Metí la llave y abrí la puerta, era de noche y mi hermana lloraba porque el no estaba. Yo no supe verlo con sus ojos.
Desde ese día las palabras "y vivieron felices y comieron perdices para siempre" no cabían en mi boca.
No puedo evitar una lágrima al recordar que esa persona tan cómplice ya no esta y por mucho tiempo que ha pasado no puedo evitar recordarlo en casa esperándome, en el sofá viendo chismes entre dormido y despierto solo para librarme de una riña segura por llegar tarde.
Pero nunca he llegado a verlo con sus ojos, sentir lo que sintió cuando nos miro sabiendo que no volvería a entrar por esa puerta. Lo que supone romper una vida y reinventarse después de perfeccionar un baile que 20 años atrás ni el mismo sabia que existía.
A veces me descubro a mis 23 años pensando en lo buen padre que ha sido para mi, lo que es y que lo seguirá siendo hasta que se vaya. Mirando atrás se me vienen encima su carga por primera vez y se me hace un nudo en la garganta que me impide respirar preguntándome ¿Donde estaba yo cuando el me necesitaba?
Nunca lo olvidare derrumbarse en el entierro de mi abuela. Tras tantas horas manteniendo la compostura rompió a llorar y yo rompí con el a lo lejos de verlo. No soportaba verle así y que nuevamente yo no pudiera hacer nada.
No me he dado cuenta de que siempre estaba a mi lado y por eso yo siempre estaré al suyo, cuando no este, le echare de menos cada día que pase sin el.
Me gusta pensar en ese joven soñador que pintaba el mundo según veia y que yo, a mi modo, también intento pintar mi mundo con otros pinceles y distinto lienzo pero con el mismo modelo vive en mi. El alpinista amigo de sus amigos ha cambiado las excursiones por los deportes de riesgo y el aerobic y se reinventa tocando la guitarra vestido de tuno por la calle. Que el motero apasionado sigue viviendo el sueño de comprarse una harley en mi y que su único lugar de baño sea una playa de san jose.
Espero ser algún dia el hombre con barba que sonríe al lado de su hijo
